Hola, qué tal, cómo estás.
El próximo viernes celebramos a la Virgen María en su advocación de Ntra. Sra. de Lourdes. Es una devoción asociada a la enfermedad y muchos enfermos peregrinan a su Santuario en Francia buscando la sanación de sus dolencias.
La enfermedad nos hace perder el orgullo que podamos tener en la vida, nos baja del pedestal donde podamos estar y nos hace más humildes. Para algunos es la oportunidad de encontrarse con Dios o de acercarse más a él.
San Agustín tenía muy claro que la humildad es lo único que nos puede ayudar a cumplir la voluntad de Dios, a hacer las cosas bien.
Nos dice el santo de Hipona:
“Agarra la verdad de Dios siguiendo el camino que él nos ha indicado, porque él ve la debilidad de nuestros pasos.
Este camino está hecho, en primer lugar, de la humildad, en segundo lugar, de la humildad y, por último, todavía de la humildad.
Si la humildad no precede, acompaña y sigue, todo el bien que hagamos nosotros, si no mantenemos nuestros ojos fijos en ella, el orgullo nos quitará de nuestras manos toda cosa justa “
(Cartas 118, 22)
Oración
Te reconozco, Señor, en tu humildad, de tal modo que yo no deba temerte en tu gloria.
Te abrazo en tu modestia, de tal modo que puedo desearte en tu grandeza, porque tú vienes clemente a aquellos que te desean.
(Enarraciones sobre el salmo 66, 10)