La discriminación

Publicado el 01/08/2022
Agustinos


Texto: Santiago Alcalde
Música:  Bensound cute

El señor Sastry y sus prejuicios.

La discriminación es fruto de la ignorancia y de los prejuicios. Discriminamos porque no conocemos bien a los demás y nosotros nos creemos superiores. De ahí nace el ver a los demás con un montón de defectos que, en el fondo, no queremos reconocer que también nosotros los tenemos.

Cuentan que el señor Sastry era un hindú, miembro de la casta superior de los brahmanes. Por educación y porque siempre lo había visto así, despreciaba a las castas inferiores, los parias, hasta límites insospechados. Como era su costumbre, por la tarde salió a pasear por las calles de Calcuta. Un conductor, distraído lo atropelló con su coche. Lo llevaron al hospital más próximo. El médico, nada más verle, pidió que le hicieran urgentemente una transfusión de sangre. Había un problema, su grupo sanguíneo era el AB negativo, muy poco común en la India. Se pidieron donantes voluntarios y a media noche llegó al hospital un hombre en su moto. Después de donar su sangre se volvió a su casa, sin esperar siquiera que la familia del atropellado le diera las gracias.

Unas semanas después, cuando el señor Sastry salió del hospital, quiso saber quién le había salvado la vida. Sus familiares, dados sus prejuicios, no quisieron revelarle que el donante pertenecía a una casta inferior. Pero tanto insistió que hicieron venir al que le dio su sangre. El señor Sastry, tras ver al hombre que tenía enfrente a él y dudar unos momentos, lo abrazó y se echó a llorar pidiéndole perdón. Dicen que desde ese día el señor Sastry nunca volvió a tener recelos de las castas inferiores.

Sería un error pensar que la discriminación sólo se da entre razas, pueblos, culturas y religiones. La discriminación, aunque no queramos reconocerlo, se da en mayor o menor medida en todos. Siempre hay alguien al que discriminamos y no tratamos como a todo el mundo. Por ejemplo: esa persona no nos parece la adecuada como amiga del hijo, o novio de la hija... Tiene formas de pensar, hablar o actuar que mentalmente reprobamos... Si se pone a nuestro lado, aunque no le digamos nada, pronto tratamos de alejarnos de él... Le saludamos a distancia, le hablamos lo menos posible, no le tratamos como uno más. Todo esto son formas discriminatorias habituales.