El espectáculo del mar
“En el espectáculo grandioso del mismo mar, cuando se nos presenta engalanado de diversos colores como otros tantos vestidos, y ya aparece verde con mil matices, ya purpúreo, ya azulado. ¿Con qué placer no se contempla también cuando se embravece, y se origina mayor deleite por recrear al que lo contempla sin azotar ni sacudir al navegante?”. (La Ciudad de Dios, XXII, XXIV).
No importa que se equivoque
el viento
si tu sonrisa llega a mi pupila.
No importa que la flor se muera
si tu perfume
acaricia mi sentido.
No importa que mi pie
holle la arena rubia
si camina seguro en el silencio
por la vereda
que se asoma
- saeta rasgadora -
a la montaña.
Sólo importa
que el futuro no se sumerja en la noche,
y que la flor germine
en esplendoroso amanecer.
Nazario Lucas Alonso