Evangelio
Miércoles VI de Pascua.

Jn 16, 12-15



Música: Acousticguitar 1. Audionautix

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora; cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena. Pues no hablará por cuenta propia, sino que hablará de lo que oye y os comunicará lo que está por venir.
Él me glorificará, porque recibirá de lo mío y os lo anunciará.
Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso os he dicho que recibirá y tomará de lo mío y os lo anunciará».


El Espíritu os guiará hsta la verdad plena

 ¡Está claro! Necesitamos el Espíritu Santo. Aunque le tengamos un poco dejado de lado. O precisamente por eso. El tiempo de la Iglesia, que es nuestro tiempo, es el tiempo del Espíritu. Y todos estos días finales del tiempo de Pascua, previos a la Ascensión y a Pentecostés, el evangelio de Juan nos lo está recordando con insistencia. Necesitamos que la luz y la sabiduría del Espíritu Santo – todos sus dones en realidad – nos vayan guiando por el camino intenso de un corazón, el nuestro, abierto a una nueva vida; la que nos ofrece Jesús: el crucificado y resucitado. Es el camino del evangelio, el de la puerta estrecha y el de la síntesis sencilla del amor al estilo del maestro. Una síntesis sencilla pero que implica muchas cosas. Todas ellas son las que el Espíritu quiere enseñarnos. Para que no nos equivoquemos y nos confundamos… para caminar en la verdad… Para que nuestros pasos en ese amor al estilo de Jesús sean auténticos. Verdaderos. Caminos de Verdad, con mayúscula; la que viene del Padre.

Ahora nos toca prepararnos para su llegada, hacerle sitio; abandonar el consejo de otros “espíritus” que nos llevan por caminos falsos a mentiras y al abismo de una vida no vivida.