Evangelio
Miércoles XXVII Tiempo Ordinario

Mt 7, 7-11



Música: Acousticguitar 1. Audionautix

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá; porque todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre.
Si a alguno de vosotros le pide su hijo pan, ¿le dará una piedra?; y si le pide pescado, ¿le dará una serpiente? Pues si vosotros, aun siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que le piden!».


Confianza en el Padre Bueno

“Vuestro Padre”. ¡Esa es la clave! Abrirnos desde la fe que se nos ha regalado a un Dios que es Padre y es bueno. Un padre bueno que da cosas buenas a sus hijos. Y esa es la otra cara de la misma clave: vivir como hijos. Hijos confiados en el amor de su Padre Dios.

Jesús nos está enseñando con estas palabras - y con toda su vida y misterio - a relacionarnos con Dios. Ahí no cabe el miedo. Solo cabe la confianza. Pero una confianza que no es pasiva, de “dejarse estar”. Vivir confiadamente en relación con este Dios Padre bueno implica acción, actividad por nuestra parte, la de hijos; implica pedir, buscar, llamar… Todos ellos son verbos que nos sacan de nosotros mismos.

Con Dios no podemos vivir ensimismados, autorreferenciales.