Hola, qué tal, cómo estás.
Nos encontramos al comienzo de la tercera semana de Adviento, tiempo de espera antes de la celebración del nacimiento de Jesús en Belén. Es el acontecimiento mediante el cual Dios se hace uno de nosotros en todo, menos en el pecado, para darnos la salvación.
Hoy, en nuestro apartado de las “Píldoras de San Agustín” nos acercamos a una pequeña, pero profunda reflexión que él hace, y que nos remite a la encarnación de Dios. La hemos titulado “AHORA PUEDES ALCANZARLO”.
Nos dice San Agustín:
Dios se ha encarnado para esto: para que tú, que en cuanto hombre no podías alcanzar a Dios, sino sólo a los otros hombres, ahora pudieras llegar a Dios por medio de un hombre.
Y así Jesucristo, hombre, es el mediador entre Dios y nosotros.
Dios se hace hombre para que, siguiendo a un hombre -algo que puedes hacer- pudieras alcanzar a Dios, algo, en un tiempo, imposible para ti”
(Enarraciones sobre el salmo 134, 5)
Oración
"Señor, tú eres el alimento delicioso para los puros de corazón".
(Confesiones 13, 21)