Historia y personajes

Escrito el 14/04/2022
Agustinos


El convento de San Agustín de Valladolid

El convento de Valladolid fue uno de los cuatro o cinco más importantes de la Provincia Agustiniana de Castilla, junto con el de S. Felipe el Real, Toledo, Salamanca y Burgos. En este convento se reunieron varios capítulos provinciales y vivieron agustinos muy destacados, como Fr. Luis de León, Santo Tomás de Villanueva y San Alonso de Orozco. Como pasaba con los conventos situados en ciudades universitarias, se creó un colegio para profesores y estudiantes, que se llamaba San Gabriel, y que pervivió hasta la desamortización, como el propio convento agustino.

A lo largo del siglo XVI se reunieron varios capítulos provinciales, como comenta el historiador Fr. Tomás de Herrera. En el capítulo provincial celebrado en Dueñas en 1541 fue nombrado prior de Valladolid Fr. Tomás de Villanueva. Al reunirse el capítulo provincial en 1572 fueron detenidos por la Inquisición de Valladolid los agustinos Fr. Luis de León, Fr. Alonso Gudiel y algunos más.

La fundación del convento se produjo gracias a la donación de Ruy López Dávalos, Condestable de Castilla y su esposa Elvira de Guevara del palacio de Catalina de Lancaster el año 1407, con la condición de ser enterrados Ruy López y su esposa en la capilla mayor. La iglesia era sencilla, de una sola nave, con cinco capillas, hasta que en el siglo XVI se construya una majestuosa iglesia conventual. En el convento de Valladolid los agustinos crearon un Estudio General, donde se mpartían clases de Teología y Artes.

El edificio poseía un claustro del que se conserva una parte que ha sido colocada en la última restauración del edificio. En el siglo XVI se inició la construcción de una gran iglesia según trazas de Rodrigo Gil de Ontañón, que se completó en el siglo XVII. Concluida la construcción de la cabecera, el crucero y las primeras capillas, siguiendo los planos de Diego de Praves, se prosiguen las obras a primeros del siglo XVII con la fachada manierista de cantería y dos cuerpos, siguiendo el estilo herreriano, con columnas de orden dórico que enmarcan el pórtico de entrada. Los patronos de esta construcción fueron los condes de Villamediana que se reservaron la capilla mayor de la iglesia.

Constaba la iglesia de seis capillas, avaladas por algunas familias destacadas. Una dedicada al Apóstol Santiago y las demás a Nuestra Señora de la Esperanza, San Nicolás de Tolentino, cofradía de los nazarenos, Santo Tomás de Villanueva, San José, los Antolinez, Santo Cristo, de los Peñaranda y de San Guillermo.

Fue un convento muy importante el de Valladolid, y tuvo su apogeo durante la estancia de la Corte en el siglo XVII en Valladolid. Había un noviciado y colegio de Teología y profesaron y vivieron agustinos célebres. El más antiguo de los agustinos notables es Fr. Juan de Alarcón, que vivió en Italia y estudió en Florencia. Al volver a España trajo el espíritu reformador que había visto en los conventos de Toscana y lo llevó a cabo en algunos conventos de Castilla. También fue consejero del rey Juan de Castilla y falleció en 1449. Otro de esos hijos del convento es Enrique Enríquez, de la familia de los Almirantes de Castilla, que fue prior provincial, obispo de Osma y de Pasencia, que había profesado en este convento en 1574.

El más famoso y nombrado de los agustinos de este convento es Fr. Agustín Antolínez, que había nacido en Valladolid en 1554 y fue profesor en Salamanca, obispo de Ciudad Rodrigo y arzobispo de Santiago de Compostela. Colaboró con la madre Mariana de Mnzaneda en la creación de varios conventos de agustinas. Ya se ha comentado que Santo Tomás de Villanueva y San Alonso de Orozco fueron priores de Valladolid. Otros agustinos señalados son Fr. Antonio de Castro, introductor de la observancia en el siglo XV y Fr. Martín de Córdoba, catedrático de Salamanca y prior del convento, así como Fr. Antolín Merino, colaborador del P. Risco.

El 1530 los agustinos de Valladolid procedieron a fundar el colegio de S. Gabriel, destinado, como los otros colegios situados en ciudades universitarias, a residencia de estudiantes agustinos y de algunos profesores de la universidad, como sucedía con el colegio de San Gregorio de los dominicos. Se construyó muy cerca del convento y estaba gobernado por un rector y seguían un régimen de disciplina enfocado al estudio. Podían asistir a las clases de la universidad o a los actos académicos de los otros colegios de la ciudad.

La construcción definitiva del edificio colegial se realizó en 1576 gracias al patronazgo de Doña Juana de Robles que dio toda su hacienda para ello, siendo su primer rector fue Fr. Gaspar de Melo. Este rector escribió las constituciones y estatutos del colegio y ocupó la cátedra de Sagrada Escritura en la universidad de Valladolid. El colegio fue destruido en su totalidad por las tropas francesas que desmontaron la madera del mismo para uso del ejército. La portada del colegio fue reutilizada años después para ser colocada en la entrada del cementerio de Valladolid en 1843, donde se encuentra hoy día.

Con la llegada de las tropas francesas en la ciudad el convento fue ocupado por las tropas y quedó casi destruido y la iglesia convertida en pajar, no sin antes esquilmar todos los bienes allí encontrados. La ruina en que estaba el convento a la salida de los franceses dificultó la vuelta de los agustinos. A pesar de las ayudas recibidas por parte de la Provincia de Filipinas, apenas se pudo sobreponer y en 1835 fue desamortizado y los frailes quedaron exclaustrados. Los restos del convento y la iglesia se convirtieron en pajar y cuartel.

Durante muchos años sufrió un deterioro y abandono continuo. Por fin, a finales del siglo XX el ayuntamiento comenzó un proceso de consolidación de las ruinas, recuperación de la techumbre y la instalación de puertas y ventanas. La finalidad de las obras era convertirlo en Archivo Municipal, que es la función que tiene en este momento, presidido el archivo por una gran sala de consulta en la nave central de la iglesia.

 

                        Fr. Ricardo Paniagua