Historia y personajes

Escrito el 28/04/2022
Agustinos


REAL CONVENTO DE NTRA. SRA. DE LORETO

En las cercanías de Huesca hay un lugar llamado Loreto, donde la tradición afirma que había estado la casa de los padres del mártir S. Lorenzo, Orencio y Paciencia, y el lugar donde había nacido el santo. Allí existía una ermita y el rey Felipe II quiso dar prestancia al mártir S. Lorenzo y a la cuna del santo, habilitando los fondos necesarios para construir una iglesia nueva y establecer un convento regentado por agustinos. La devoción del monarca se acrecentó tras el éxito militar de la victoria en S. Quintín, en el norte de Francia, el 10 de agosto de 1557, que coincidía con la festividad de S. Lorenzo. Felipe II vio en ello un signo de la protección especial del santo hacia su reinado, y fruto de ello fue la decisión de construir un gran monasterio y palacio bajo la advocación del mártir romano, eligiendo para ello el lugar de El Escorial.

Por ello, el convento de Loreto tuvo como patrono fundacional a la monarquía española en la persona del rey Felipe II. Tanto en Loreto, como en el Escorial, el monarca deseaba que una comunidad religiosa atendiera el culto; en el caso de Loreto fueron encargados los agustinos de Huesca y en El Escorial se lo encomendó a la Orden de los Jerónimos. Para la nueva fundación oscense pidió autorización al Papa Gregorio XIII que accedió en una bula fechada en Roma el 25 de febrero de 1575, aunque los religiosos tardarán todavía un tiempo en instalarse en el nuevo cenobio. Unos años después el Papa Gregorio XIII dio a la Orden de S. Agustín, por un breve del 8 de diciembre de 1583, la iglesia de Loreto, a petición del rey católico Felipe II, con la obligación de que se estableciera un convento.

El edificio constaba de iglesia y convento y era de estilo escurialense, siguiendo un diseño herreriano de Francisco de Mora entregado por Felipe II al P. Malón de Echaide, conventual de Huesca. El edificio fue construido muchos años después por Juan Antonio Torres y se llevó a completó entre 1740 y 1777; incluye una fachada herreriana, trazada por Jerónimo Segura Bocanegra en el siglo XVI. El año 1777 se puso fin a la construcción del magnífico edificio y el 22 de julio de ese año lo bendijo el prior Fr. Tomás Gros. En la iglesia, había un retablo con la estatua del mártir S. Lorenzo que presidía el altar mayor, aunque también existía una capilla dedicada a Ntra. Sra. de Loreto, que fue la advocación que dieron los agustinos al nuevo convento agustino.

Con la salida de los agustinos en 1835 tras los decretos desamortizadores el retablo comenzó un deterioro progresivo, lo mismo que el convento, hasta que a mediados del siglo XIX hubo una petición para llevarlo a la iglesia del cercano pueblo de Almudévar. Ante esa posibilidad algunos vecinos de Huesca pidieron que no se sacara del edificio, como así ocurrió. Se mantendrá en Loreto hasta la guerra civil, en que fue destruido por un grupo de milicianos anarquistas que ocuparon el inmueble.

El convento de Loreto fue casa religiosa de noviciado y de estudios, y en ella residieron una veintena de agustinos de manera regular en los siglos siguientes. Tenía el patronato regio y llevaba el título de Real Convento de Ntra. Sra. de Loreto. A principios del siglo XIX el número de religiosos que vivían allí era considerable: hasta 1808 había 20 religiosos, en 1820 eran 13 y en 1834 residían 16, que fueron los que tuvieron que abandonar el convento con la desamortización. Comparando este convento agustino con los otros del Reino de Aragón por el número de sus conventuales, era el tercero en importancia, después de S. Agustín de Zaragoza y S. Agustín de Huesca.

Desde el principio de su fundación el convento de Loreto tuvo de prior algunos de los agustinos más insignes de Aragón. Entre los priores del XVII se citan los siguientes nombres: en 1645 era prior del convento de Loreto Fr. Domingo Mesón, en 1651 estaba Fr. José Enguita, en 1660 lo era Fr. Francisco López, en 1663 Fr. Juan Ponz, en 1672 Fr. Facundo Pablo, en 1675 Fr. José Larumbe, en 1684 Fr. José Conrado. Varios de ellos ocuparon otros prioratos y llegaron a ejercer cargos muy eminentes en la Provincia Agustiniana de la Corona de Aragón. Del siglo XVIII se conserva el nombre de algunos cargos del convento que fueron nombrados en los capítulos provinciales. En el capítulo intermedio de 1700 fue designado prior de Loreto el R.P.M. Fr. José Baldrés y en 1703 se eligió de nuevo a Fr. Jerónimo Forcada, que lo había sido otras dos veces.

Se puede decir que el Real Convento de Nuestra Señora de Loreto, contribuyó a ensalzar el culto a S. Lorenzo, así como a dar mayor relieve a la antigua ermita durante los 250 años de historia. Los habitantes de Huesca, distante unos cinco kilómetros, hacían varias romerías al año para honrar al santo, patrono de la ciudad junto al mártir san Vicente y San Jorge. Los agustinos aragoneses, muchos de ellos de Huesca, cuidaron el santuario y reforzaron la devoción al santo, atendiendo los actos litúrgicos en los momentos y festividades más relevantes.

 Fr. Ricardo Paniagua