Orando con San Agustín

Escrito el 04/05/2022
Agustinos


Hombre

“¿Qué será suficiente al que no le basta la virtud y la felicidad? La virtud abarca todo lo factible, y todo lo deseable, la felicidad”. (La Ciudad de Dios, IV, 21)

No renegaré de mi oficio de hombre. 

Nunca renegaré mientras exista.

Hombre no es la vasija terminada;

el hombre es maleable y tierna arcilla.

Hombre es paso inseguro en el camino,

es boca sedienta hundida en la fuente,

es espíritu inquieto y anhelante,

es carne ultrajada y con heridas.

El hombre es como un cuenco de dolores,

es un bucle de risas y alegrías.

Eres, hombre, rueda y eres noria

que en continuo movimiento gira y gira.

Cuántas veces el hombre es un barranco,

cuántas veces es cumbre y es colina.

Hoy actúa con mente de demonio;

mañana, su actuar, misión divina.

Introduces tu mano en los escombros

y la lavas en agua cristalina.

El hombre es sol y oscura sombra,

rotación de costumbre y de rutina,

relación de derechos y deberes

sujetos al Derecho de la vida.

Criatura que crea y fue creada,

criatura con esencia divina.

                                                      Nazario Lucas Alonso