Reflexión agustiniana

Escrito el 21/05/2022
Agustinos


El educador

EL EDUCADOR, MINISTRO DEL MAESTRO

Según la teoría educativa de Agustín, el maestro/educador humano  es siempre  un ministro, un servidor, del único y verdadero Maestro: Cristo-Dios. Ya lo había dicho el evangelista Mateo: «No llaméis a nadie maestro, porque uno es vuestro maestro: Cristo» (Mateo 23,10). Sólo él es el Maestro, pues sólo Cristo es el «Camino, la Verdad y la Vida» (Juan 14,6). Si «hay unsolo Maestro, cuya escuela está en la tierra y cuya cátedra está en el cielo», la primera convicción de la que debe tomar conciencia el educador cristiano agustiniano, es la de que él no es «un maestro, sino un ministro» (Sermón 292,1,1), un servidor, un mediador, un administrador o delegado del verdadero Maestro. Según esta teoría agustiniana, «quien nos enseña es la Verdad de Dios, que habita en el hombre interior» (El maestro 11,3). La encarnación de la Verdad de Dios es Cristo. De ahí que Cristo sea, según el pensamiento de Agustín, el auténtico Maestro y, al mismo tiempo, el único modelo de educación. Esta figura del «maestro interior» es clave en el pensamiento de Agustín para comprender todo lo relacionado con la problemática de la fe desde la perspectiva de la educación.

De esta y otras teorías afines fácilmente se trasluce que el pensamiento pedagógico de Agustín se refería expresamente a la transmisión y  educación en la fe. Esto, sin embargo, no es óbice para que, de estos principios y de otros muchos que se encuentran en su vasta obra literaria, no pueda extraerse –y sus seguidores de vida con el tiempo formular–  una doctrina sistemática sobre la educación en general. Como, de hecho, así ha sucedido.

Díez del Río, I., El educador agustiniano. En TESTIGOS EN LA ESCUELA. 11. FAE. P.3