Píldoras de San Agustín

Escrito el 26/02/2024
Agustinos


 

¡Hola, qué tal, cómo estás!

Comenzamos la segunda semana de Cuaresma. Es un tiempo para detenernos y echar una mirada a nuestra vida, a las creencias, razones, motivaciones que nos mueven a levantarnos todos los días y hacer frente a cada jornada.

En este sentido, los cristianos proclamamos que Jesús es la razón de nuestro ser y quehacer. En su mensaje, en su buena noticia, descubrimos el sentido de la vida, nuestro ser; y en su forma de actuar, de estar al lado de los demás, encontramos las orientaciones para nuestro quehacer, para nuestro accionar.

De Jesús aprendemos que el sentido de la vida es amar a Dios como Padre y a los demás como hermanos. Y, el actuar, es dar la vida en todo momento en favor del prójimo, del más necesitado que tenemos a nuestro lado y también del más lejano.

Ahora bien, esta forma de ser y de actuar en la vida desde el amor, trae consigo incomprensión, sufrimiento, crucifixión, como le pasó a Jesús. Por eso, estamos tentados de bajaros de esta cruz.

Agustín nos anima a no hacerlo, ni en Cuaresma, ni en el resto de nuestra vida.

“Los cristianos deben vivir siempre sin el deseo de bajarse de la cruz; de lo contrario caerán en el abismo del mundo. Y si debemos actuar así durante toda la vida, en Cuaresma debemos hacer un esfuerzo aún mayor. No es simplemente el pasar 40 días. La Cuaresma es el compendio de nuestra vida”.

(Sermones 205, 1)

Oración:

“Señor Jesús, tú sufriste por nosotros, no por ti mismo. Has soportado el castigo sin tener culpa alguna para abolir tanto los errores como el castigo”.

(Sermones 136, 6)