Los planes de estudio en las provincias agustinas en el s. XVIII (1)
En la primera mitad del siglo XVIII los estudios de Filosofía y Teología en España mantuvieron la misma tendencia del siglo anterior, es decir, la llamada nueva escolástica, con algunas excepciones al introducir pequeños cambios en textos de autores nuevos. Con la expulsión de los jesuitas en 1767se agudizó la crisis en la docencia de la Filosofía y Teología, y surgieron peticiones que postulaban la vuelta a la Sagrada Escritura y los concilios. También se mantenían en esos años las disputas sobre el jansenismo y las controversias entre las escuelas. Todo ello exigía un cambio profundo y una modernización de la enseñanza. En cuanto a la Filosofía, se pedía un acercamiento a la sociedad y a las ciencias experimentales, a la llamada filosofía moderna, de acuerdo con las tendencias que había en otros países. .La segunda parte del siglo va a ser un periodo de renovación en distintos campos, inspirados por la corriente ilustrada y la actuación de los reyes de ese tiempo, destacando el rey Carlos III. Se hicieron transformaciones en diversos espacios y contextos, y también en el ámbito de los estudios en las universidades.
En las órdenes religiosas también se propusieron nuevos planes de estudio, como sucedió en la orden agustiniana durante el largo mandato del General Fr. Fco. Xavier Vázquez. Las reformas realizadas en los estudios superiores de las provincias agustinas españolas, se hicieron en consonancia con las llevadas a cabo en las universidades. En España había cuatro provincias agustinas, y una quinta sin conventos en la península, que era la llanada de Filipinas, aunque formada por religiosos españoles que iban a esas islas. Las tres mayores eran la Provincia de Castilla, Aragón y Andalucía, con centros de formación en ciudades universitarias, que fueron en las que se hicieron los cambios.
Respecto a la situación de España en la segunda mitad del siglo XVIII, en la cuestión universitaria las autoridades obligaron a llevar a cabo la reforma de los estudios, buscando unificar los programas de las universidades, en consonancia con el despotismo ilustrado de los reyes. Ese afán de renovar los estudios también afectó a la Iglesia, tanto por parte de los obispos como de las órdenes religiosas. El momento coincidió con un hecho de gran trascendencia, como fue la expulsión de España y sus territorios de los jesuitas por orden del Rey Carlos III en 1767, con los efectos consiguientes, debido al enorme peso que tenía esta institución religiosa en la enseñanza. Igualmente, se mantenía activo el conflicto entre las posturas jansenistas y antijansenistas, en la que estuvieron implicados los jesuitas, agustinos y otras órdenes. El historiador R. Herr señala a los capuchinos, franciscanos, trinitarios, y sobre todo los agustinos como los más comprometidos en efectuar cambios en los planes de estudio, en parte por su actitud antijesuítica. Hay que recordar que se utilizaba contra los agustinos el calificativo de jansenistas para minusvalorar las reformas propuestas por ellos. En general, los calificados de jansenistas, solían ser partidarios de los cambios y los contrarios opuestos a ellos.
En la Orden agustiniana el prior General Fr. Fco. Xavier Vázquez gobernó la orden desde 1753 a 1785, ejerciendo el cargo de modo vitalicio durante más de treinta años. Fue un promotor de la renovación de los estudios y de otros muchos asuntos de la Orden, en un momento en que se había agudizado una fuerte polémica por la cuestión de las acusaciones de jansenismo que se hacía a los agustinos, y en la que el mismo P. Vázquez se implicó, saliendo en defensa de la obra del P. Enrique Noris.. La Inquisición española había metido en el “Índice” la obra del agustino italiano por influencia de los jesuitas en 1744, contra la Inquisición Vaticana, que le defendía.
Fr. Ricardo Paniagua, OSA