Objetivos y Sugerencia de trabajo

Escrito el 10/11/2020
Agustinos

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Realidades que nos interpelan… y Objetivos

  1. Vivimos una época de inesperada incertidumbre, que nos está cambiando la vida y está cuestionando nuestra jerarquía de valores. Ante esta realidad que la pandemia de la Covid-19 nos ha traído, en la familia agustiniana estamos llamados a: 
  • Acompañar a quienes han perdido el horizonte, construyendo esperanza en sus corazones. Juntos salimos adelante.
  • Alentar a las personas que no han podido hacer el duelo ante la pérdida de sus seres queridos: no están solas, el Dios de Jesucristo resucitado las sostiene y acompaña y nosotros somos sus testigos.
  • Cuidarnos unos a otros, acercándonos a quienes van a sufrir dificultades materiales en nuestro entorno, sintiéndonos enviados a llevar luz a quien la perdió, la luz del Evangelio.
  • Reforzar los lazos de unidad que han surgido en estas semanas a través de las comunidades de vecinos, los aplausos de las 8 de la tarde, la cercanía hacia los diversos colectivos que están trabajado duro para paliar los efectos de la crisis (en los hospitales, los comercios, las calles y carreteras, las fábricas, los monasterios, los hogares…).
  • Construir para crecer: una nueva realidad, surgida de la crisis, que nos ayuda a relativizar muchas cosas y nos ha hecho descubrir el valor de lo importante (solidaridad, justicia, convivencia, comunidad, soledad, libertad…).
  1. La familia agustiniana estrena una nueva realidad, que es la Provincia de San Juan de Sahagún. Apoyándonos en el camino recorrido en las épocas anteriores, nos disponemos a empezar a construir algo nuevo:
  • Algo que debemos hacer juntos, según el específico carisma agustiniano (comunidad), entusiasmándonos en el proyecto y transmitiendo esperanza.
  • Evitando estancarnos, abriéndonos a lo nuevo y poniéndonos manos a la obra: hay mucho que hacer y la mies precisa de obreros dispuestos.
  • Atentos a no ser auto-referenciales, sino a abrirnos a las necesidades de las personas de nuestro entorno, heridas por tantas circunstancias (justicia-solidaridad) y al servicio del Reino de Dios.
  • Tendiendo puentes a aquellas personas que puedan encontrar, en los caminos de su vida, una luz de esperanza en la propuesta renovada y renovadora de la vida religiosa agustiniana (cultura vocacional).

Líneas de acción

  • El TESTIMONIO coherente y valiente de nuestra vocación como religiosos y laicos agustinianos.
  • La necesaria y urgente FORMACIÓN continua para llevar a cabo nuestra labor, desde nuestra Comunidad hasta todos y cada uno de nuestros destinatarios.
  •  El ACOMPAÑAMIENTO vocacional y personal, a todas las personas con las que convivimos, especialmente a los jóvenes, para seguir con la esperanza de sacar adelante nuestro proyecto en esta época que nos toca vivir.

Valores que sustentan la propuesta: 

  • Amor: el latido nace del corazón y siempre será más auténtico cuando es un corazón que AMA.
  • Comunidad: un mismo latido es el signo de “un solo corazón y una sola alma”, porque ahora ya somos, por fin, una nueva Comunidad: la provincia San Juan de Sahagún de España.
  • Inquietud: el latido indica vida, y no podemos permanecer parados; necesitamos el movimiento que arranca de un mismo corazón y que avanza con un mismo latido.
  • Búsqueda: para continuar creciendo, aprendiendo… necesitamos la búsqueda de la Verdad, del sentido de nuestra vida… y buscar juntos, con un mismo latido. La formación será esencial para no perdernos.
  • Esperanza: sin esperanza la vida no merece la pena, no tiene sentido. Nosotros caminamos con UNA ESPERANZA, la que nos da el Cristo vivo, y la que inspira N. P. San Agustín. Esto hará que caminemos siempre animosos y dispuestos a hacer el bien y trabajar en favor de los otros, especialmente de los más necesitados. Y dada la circunstancia actual que nos envuelve tras la pandemia (Covid-19) necesitamos ser agentes de ESPERANZA.

Subsidio agustiniano

  • Ante todo, que habitéis unánimes en la casa ( Sal 68 (67), 7) y tengáis una sola alma y un solo corazón (Hch 4,32) en camino hacia Dios. Este es el motivo por el que, deseosos de unidad, os habéis congregado. (Regla 3)
  • El fin de la Orden consiste en que, unidos concordemente en fraternidad y amistad espiritual, busquemos y honremos a Dios, y trabajemos al servicio de su pueblo. De este modo, participamos en la obra de evangelización de la Iglesia, llevando la Buena Nueva. (Constituciones 13) 
  • Dios es de todos. Y a todos se da para ser gozado en unidad. Todo en todos, y todo en cada uno. (Sermón 47,29)
  • Cuando la alegría es de muchos, es más grande, porque unos se la comunican a los otros y así aumenta. (Confesiones 8,4,9)
  • Alabad a Dios con todo vuestro ser, esto es, que no sólo la lengua y vuestra voz alaben a Dios, sino también vuestra conciencia, vuestra vida, vuestras obras. (Coment. Salmos 148,2)
  • Toda actividad apostólica implica un compromiso social, cuya razón de ser se encuentra en las virtudes teologales: la fe nos lleva a la fidelidad, la caridad engendra naturalmente la solidaridad, la esperanza nos exige el compromiso, que se hace visible por el testimonio. (Constituciones 182)
  • Todos nosotros somos miembros del Cristo total, en unión con María, la madre de Jesús. María es signo de la Iglesia: “(ella) dio a luz corporalmente a la cabeza de este cuerpo. La Iglesia da a luz espiritualmente a los miembros de esa cabeza”. Por su fe íntegra, firme esperanza y sincera caridad, María nos acompaña continuamente mientras peregrinamos en esta vida y sostiene nuestra actividad apostólica. (Constituciones 21)
  • Señor, tú que nos diste el que te encontráramos y el ánimo para seguir buscándote, no nos abandones al cansancio ni a la desesperanza. Haznos buscarte siempre y cada vez con más ardor. Y danos fuerzas para continuar en ella. Ante ti ponemos nuestra fortaleza y, con ella, nuestra debilidad. Acreciéntanos la primera y cúranos la segunda. Ante ti ponemos nuestra ciencia y, con ella, nuestra ignorancia. Allí donde nos abriste, recíbenos, pues estamos entrando. Allí donde nos cerraste, ábrenos, pues estamos llamando. Que nos acordemos de ti. Que te comprendamos. Que te amemos. Aumenta en nosotros tus favores hasta que totalmente nos reformemos en ti. (La Trinidad 15,28,51)
  • Usando el amor como motivador de tu enseñanza, explica tus lecciones de tal forma que quien te escuche pueda aceptar lo que oye y, aceptándolo, pueda concebir la esperanza de poseerlo y, al llenarse de esperanza, pueda dar a luz el amor de lo oído y esperado. (La Catequesis a Principiantes 4,8)
  • No os pido que pongáis vuestra esperanza en mí, sino que pongáis vuestra esperanza en Dios conmigo. (Coment. Salmos 145,9)

Sugerencias de trabajo 

Como sugerencias para poner por obra y conseguir que esta opción preferencial sea una realidad pastoral durante el curso, proponemos algunas acciones concretas para visibilizar el lema de este curso: 

Para trabajar cada bimestre:


  • Septiembre y octubre: comenzamos un nuevo curso con UN LATIDO, UNA ESPERANZA… por todos los que convivimos en nuestros colegios y parroquias, por los misioneros (Domund) y nuestras comunidades de misión.
  • Noviembre y diciembre: UN LATIDO, UNA ESPERANZA… al más puro estilo agustiniano, recordando el nacimiento de N. P. San Agustín, y preparando el nacimiento de nuestro Mesías y Salvador Jesucristo, en el Adviento.
  • Enero y febrero: UN LATIDO, UNA ESPERANZA… que nos lleva a ser abanderados de la paz, la unidad y la solidaridad entre todos los que convivimos y con los más necesitados (Manos Unidas, campaña contra el hambre).
  • Marzo y abril: UN LATIDO, UNA ESPERANZA… que nos lleva a renovarnos y a convertirnos como nos recuerda el tiempo de Cuaresma y nuestra fiesta de la Conversión de San Agustín.
  • Mayo y junio: UN LATIDO, UNA ESPERANZA… que se ve animada por la maternal presencia de la Virgen María y que nos lleva a mantenernos alegres, resucitados y siempre esperanzados para seguir caminando, y poder presentar los frutos al final de curso.

Principales áreas de nuestra pastoral:


  • Vocaciones: Todo un equipo al ritmo de UN LATIDO, y con UNA ESPERANZA, nos propone oraciones, dinámicas y encuentros para fortalecer la vocación para la vida religiosa y sacerdotal, y para la propia vocación de bautizados.
  • Infancia y Juventud: Todos juntos, a ritmo de UN LATIDO y con UNA ESPERANZA para hacer un mundo mejor, una Iglesia mejor, desde nuestra vida como niños o jóvenes, en Colegios, en Parroquias, en la Universidad, en la Sociedad.
  • Laicos y Familia: Vivir el gran compromiso como adultos con un mismo LATIDO y con una misma ESPERANZA, como gran familia agustiniana, en la familia, en el trabajo y en la sociedad.
  • Misiones, Justicia y Paz e Integridad de la Creación: la mejor forma de sensibilizarnos con un mismo LATIDO y mantener la misma ESPERANZA con los grandes valores universales y junto a nuestra Iglesia de vanguardia en las Misiones.

“En esta búsqueda se debe privilegiar el idioma de la proximidad, el lenguaje del amor desinteresado, relacional y existencial que toca el corazón, llega a la vida, despierta esperanza y deseos”.
(PAPA FRANCISCO, Christus Vivit, 211)