Jesús, eres mi esperanza



 

 

 

Sentado al borde del camino de la vida, descansando

fui a beber y mi cantimplora estaba vacía, sin agua.

Tuve suerte. Pasó un peregrino que, con otro, iba andando;

al verme sediento, se detuvo y calmó mi sed con su agua.

Vayamos juntos de camino contemplando el paisaje,

comentando el acontecer y el sufrimiento del paisanaje;

nadie escapa de ello, lleve harapos o vista buen traje

la vida la vivimos, o nos la viven, mientras dura su estiaje.

Mientras hay vida, hay una esperanza imperecedera.

En cada amanecer hay un vivo poema de esperanza,

y, al acostarnos, pensemos que pronto amanecerá

y vislumbremos las luces, allá en la lontananza.

La fiesta de los amigos no es como la fiesta de los calendarios;

hay silencio en una porque nos escuchamos, bullicio hay en las otras.

Caemos y recaemos en los falsos paraísos prometidos por el poseer,

y nos olvidamos de la fiesta que no se acaba de la amistad y del compartir.

La oscuridad de la guerra ha sido vencida por la luz regalada,

La Navidad del consumista por la Navidad entregada de la Paz.

Álvaro Franch