Orando con San Agustín

Agustinos


Día y noche

 

“¡Qué grata sucesión en la alternación del día y de la noche, qué acariciadora la temperatura del ambiente! ¡Y cuánta materia para confeccionar los vestidos tanto en los frutos como en los animales! ¿Quién sería capaz de enumerar todo esto? (La Ciudad de Dios, XXII, XXIV).

 Si pudiera al cielo

robarle una estrella,

la pondría en mi lecho

por cabecera

donde apoyar mis sueños,

con quien compartir mis penas.

¡Te veo yo tan lejana,

añorada primavera,

que pensar en ti

me causa quimera.

Hoy, es el estío

quien gana la guerra!

 Baja del cielo tú sola

-yo te espero aquí en la tierra-,

brillante estrella.

                        Nazario Lucas Alonso