Sabías que...

Agustinos


 

"Ser ante el mundo el signo de Cristo pobre"

Por si no lo sabías, te cuento que el religioso agustino, como toda persona que trabaja, recibe un salario del lugar donde labora. Y si ya no lo hace por la edad, el estado le paga la jubilación. Ahora bien, tambien te indico que ese dinero no se lo queda el religioso, sino que va a la comunidad donde vive.

Esto es así porque la acumulación y la posesión de dinero por parte del religioso como algo propio, como un bien privado, se opone totalmente al voto de pobreza que ha emitido y a la esencia de la vida en común, donde todo es de todos.

Por eso corresponde a la comunidad, a través del hermano encargado para ello, dar a cada religioso lo necesario y conveniente para llevar una vida sencilla y digna, teniendo en cuenta las circunstancias del lugar, la edad y condiciones de los Hermanos.

Esta forma de vivir conlleva que los religiosos, como amadores sinceros de la pobreza, examinen su conciencia para ver si parece que poseen algo como propio. Y, en las cosas que son usadas por todos, mantengan la sencillez y la modestia, evitando abusos y gastos superfluos.

Lo importante es que las comunidades religiosas sean acogedoras, de tal modo que hagan agradable la convivencia y favorezcan la fraternidad.

El compromiso de vivir la pobreza evangélica urge a los religiosos, con una obligación más apremiante, a ser ante el mundo el signo de Cristo pobre contra la ambición desenfrenada de riquezas a las que invita la sociedad.

La espiritualidad agustiniana de comunión ofrece al mundo una voz profética frente a estas desigualdades que existen en el mundo.

 (Constituciones 67-69)