Orando con San Agustín

Agustinos


Madre de la esperanza y del consuelo

 

“Alégrense los varones. Y también las mujeres. Cristo ha nacido varón, pero ha nacido de mujer. Pase al hombre segundo el que había sido condenador en el primero. Una mujer nos había llevado a la muerte. Una mujer nos ha traído a la vida”. (Sermón  184, 4).

Esmeraldas recorren tus mejillas

transidas por el verde de tu nombre:

esperanza eres, Madre, para el hombre,

yema verde de árbol, no seca astilla.

Yo deseo sentarme en tu rodilla

para sentir que tu dolor me asombre,

que el amor que trajiste para el hombre

nos lo diste en espiga de gavilla.

Virgen  y Madre, Madre de Esperanza:

abrazarte yo quiero, como un niño,

y juntar tu cara con la mía.

Hoguera eres de amor y de cariño.

A ti, Madre, dirijo mi alabanza

plena ya de esperanza y de alegría.

                   Nazario Lucas Alonso