Orando con San Agustín

Agustinos


Cuánta alegría

 

“Contemplas la tierra y ves su hermosura, su fecundidad, sus energías… Lo que has encontrado en ella es como la voz de su confesión para que alabes al Creador”.   (Enr. In ps. 144, 13)

  Cuánta alegría infantil,

cuánto sol y cielo añil

disfrutamos

alumnos y profesores,

los pequeños y mayores.

Hoy jugamos

en el patio del colegio

gozando del privilegio

divinal:

ya llegó la primavera,

bella dama, jardinera

colosal.

Visitamos el jardín,

observamos el trajín

de una abeja

trabajadora afanosa

esperando en una rosa

su pareja.

Juntas volaron al cielo;

quisieron dejar el suelo

perfumado

para cinco mariposas

que bajaban temblorosas

del granado.

Se posaron en mi mano,

en un dedo cada una;

me sintieron como hermano

y no se asustó ninguna.

He guardado este recuerdo

en mi infantil corazón.

Hoy, todavía me acuerdo

con vivísima emoción.

Nazario Lucas Alonso