Asamblea en la carpintería

Escrito el 10/06/2024
isaac.estevez

1

           

            Cuentan que en la carpintería hubo una vez una extraña asamblea. Fue una reunión de herramientas para arreglar sus diferencias. El martillo ejerció la presidencia, pero la asamblea le notificó que tenía que renunciar. ¿La causa? ¡Hacía demasiado ruido! Y, además, se pasaba todo el tiempo golpeando.

            El martillo aceptó su culpa, pero pidió que también fuera expulsado el tornillo; dijo que había que darle muchas vueltas para que sirviera de algo.

            Ante el ataque, el tornillo aceptó también las quejas, pero a su vez pidió la expulsión de la lija. Hizo ver que era muy áspera en su trato y siempre tenía fricciones con los demás.

            Y la lija estuvo de acuerdo, a condición de que fuera expulsado el metro, que siempre presumía midiendo a los demás según su medida, como si fuera el único perfecto.

            En esto que entró el carpintero, se puso el delantal e inició su trabajo; quería hacer un hermoso juego de ajedrez con madera noble. Utilizó el martillo, la lija, el metro y el tornillo. Finalmente la tosca madera inicial se convirtió en un artístico juego de ajedrez, con todas sus piezas bien talladas.

            Cuando la carpintería quedó nuevamente sola, la asamblea reanudó la deliberación. Fue entonces cuando tomó la palabra el serrucho y dijo: “Señores: ha quedado demostrado que tenemos defectos, pero el carpintero se fija con preferencia en nuestras cualidades. Eso es lo que nos hace valiosos, ante la mirada inteligente y el corazón comprensivo del carpintero. Así que no pensemos ya en nuestros puntos malos y concentrémonos en la utilidad de nuestros puntos buenos”.

            La asamblea encontró entonces que el martillo era fuerte, el tornillo unía y daba consistencia, la lija era especial para afinar y limar asperezas, y observaron que el metro era preciso y exacto. Descubrieron que formaban un equipo capaz de producir y hacer cosas de calidad. Se sintieron orgullosos de sus cualidades y de trabajar juntos aunando cualidades en bien de una causa noble.

           

Moraleja: Ocurre lo mismo con los seres humanos. Observen y lo comprobarán. Cuando en una empresa, grupo familiar, comunidad o equipo, los individuos detienen su mirada en los defectos de los demás, la situación se vuelve tensa y negativa. En cambio, al intentar con sinceridad y capacidad de aceptación percibir los valores de los demás, es cuando florecen los mejores logros humanos. Es fácil descubrir defectos, dado que existen en todas las criaturas; cualquier tonto puede hacerlo. Pero encontrar y alentar cualidades, eso queda reservado para espíritus superiores y nobles, que son capaces de inspirar todos los éxitos humanos.