Orar con los sentidos

Publicado el 07/10/2022
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ORAR CON LOS SENTIDOS

 

VISTA

Abre los ojos, Ábrelos de verdad, mira a tu alrededor. ¿Qué ves?

Todo te habla de Dios. No hacen falta palabras, sobra explicaciones. Basta con mirar y maravillarse.

Fija tu vista en algo que te agrade y te atraiga.

Mírate a ti mismo. Has sido creado a imagen y semejanza de Dios. Eres un trozo de Dios, aunque a veces tengas grietas. AUDIO VASIJA GRIETAS.

JESÚS NOS DICE: LOS OJOS SON LA LUZ DEL CUERPO. SI TUS OJOS SON LIMPIOS, TODO TÚ, SERÁS LUMINOSO.

 

OÍR

Cierra los ojos. Qué oyes? Permanece quieto. Cada segundo que pasa puedes percibir un nuevo sonido, una melodía que Dios te ofrece.

Ahora escúchate a ti mismo. Da gracias a Dios por el donde oír, por la música, por el eco de las risas, por el sonido de tu nombre cuando te llaman.

Pide a Dios saber escuchar la voz del que te necesita, escuchar sin juzgar y sin condenar. Piensa en personas a las que te cuesta escuchar. ¿Las oyes?

LA BIBLIA NOS DICE: OJALÁ ESCUCHÉIS SU VOZ. NO ENDUREZCÁIS VUESTRO CORAZÓN

 

OLER

Respira hondo, reconoce la fragancia de la hierba, los árboles, las flores, la tierra, y también otros olores, a veces olores que no nos gustan tanto, alcohol, olor a no ducharse, a sudor,

Da gracias a Dios por poder oler, por la fragancia que inunda tu vida.

Inspira y lleva el aire a los pulmones. Pídele a Dios que te haga sensible a los aromas del mundo, de tu familia y de tus amigos.

DICE LA BIBLIA: HASTA MÍ HA LLEGADO EL OLOR DEL SUFRIMIENTO DE MI PUEBLO, Y QUIERO BAAR A LIBERARLO.

 

 

 

 

GUSTAR

Reconoce la suerte de poder distinguir los gustos de los alimentos. Muchos no pueden hacerlo, ni probar ciertos alimentos.

Agradece a Dios el sentido el gusto, y lo que te permite disfrutar y gozar. Pídele que seas capaz de compartir lo que te ha sido dado. Bendice lo que comes y tómalo como regalo de Dios.

JESUS DICE: MIENTRAS ESTABAN COMIENDO, TOMÓ JESÚS PAN Y LO BENDIJO, LO PARTIÓ, Y DÁNDOSELO A SUS DISCÍPULOS DIJO: TOMAD, COMED, ESTE ES MI CUERPO.

 

TOCAR

Cierra los ojos, toca aquello que tengas más cerca, algún objeto cercano o algo tuyo. Aprecia su textura, su tamaño, Dios te ha hecho sensible. Siente el latido de tu corazón, el ritmo de tu vida.

Recuerda aquellos que tocan tu vida y cuyas manos te han ayudado a dar pasos importantes, que te infundieron seguridad y amor.

Pídele a Jesús que no retire su mano de la tuya y que notes su presencia cercana.

 

JESÚS DICE: ¿QUIÉN ME HA TOCADO? ALGUIEN ME HA TOCADO, PORQUE TE SENTIDO UE UNA FUERZA HA SALIDO DE MÍ.